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Los liberales inician negociaciones para comprar aviones de combate F-35

El gobierno liberal está entrando en negociaciones finales para comprar aviones de combate F-35.


Un avión de combate F-35A Lightning II practica para una aparición en un espectáculo aéreo en Ottawa, el viernes 6 de septiembre de 2019.
Un avión de combate F-35A Lightning II practica para una aparición en un espectáculo aéreo en Ottawa, el viernes 6 de septiembre de 2019.

La ministra de adquisiciones, Filomena Tassi, y la ministra de Defensa, Anita Anand, anunciaron la tan esperada decisión en una conferencia de prensa el lunes. La medida no significa que se haya cerrado oficialmente el acuerdo de compra con el gigante de defensa estadounidense Lockheed Martin.


El gobierno todavía tiene la opción de comenzar las conversaciones con Saab sobre sus planes de compra en caso de que las negociaciones con Lockheed Martin se estanquen.


“Esta adquisición ha sido un proceso abierto, transparente, competitivo y riguroso, por una sencilla razón”, dijo Anand. “Necesitamos los aviones correctos al precio correcto. Esta ha sido una competencia muy reñida y agradecemos a todos los postores por su participación”.

Canadá planea comprar 88 nuevos aviones de combate para reemplazar sus CF-18 , con un presupuesto de hasta $ 19 mil millones para la compra.


Anand dijo el lunes que los costos serían "más refinados".


El gobierno dijo anteriormente que espera tener un contrato final para los próximos aviones de combate de Canadá para fin de año, con la entrega del primer avión programada para 2025 y la última alrededor del 2032.


El paso a las negociaciones finales para los F-35 cierra el círculo de la búsqueda de Canadá de nuevos aviones de combate y sin duda generará preguntas sobre si Ottawa debería haber seguido adelante con su acuerdo original hace una década.


El gobierno conservador de Stephen Harper se comprometió a comprar 65 F-35 sin competencia en 2010, antes de que las preocupaciones sobre el costo y las capacidades de las aeronaves lo obligaran a volver a la mesa de planeación.


Los liberales prometieron en 2015 no comprar el F-35, sino lanzar una competencia abierta para reemplazar los CF-18. Más tarde planearon comprar 18 Super Hornets sin competencia como una medida "interina" para garantizar que Canadá tuviera suficientes aviones hasta que llegaran los reemplazos permanentes.


Algunos en ese momento cuestionaron ese plan, sugiriendo que los liberales estaban tratando de encontrar una manera de limitar las opciones de Canadá a los Super Hornets sin permitir propuestas por parte de Lockheed Martin o de cualquier otro fabricante de aviones.


Posteriormente, el gobierno canceló el plan después de que Boeing iniciara una disputa comercial con la firma aeroespacial de Montreal Bombardier por los aviones de "Serie C" de esta última compañía. Ottawa inició el proceso de licitación actual en julio de 2019, momento en el que se permitió competir tanto a los Super Hornets como a los F-35.


Mientras tanto, el gobierno se ha visto obligado a invertir cientos de millones de dólares adicionales en la flota CF-18 para mantenerla en vuelo hasta que se pueda entregar un reemplazo. Para 2032, los CF-18 habrán estado operando durante 50 años.


Desde que se lanzó la competencia formal, el F-35 ha sido considerado el favorito.


Canadá ha contribuido con 613 millones de dólares estadounidenses al desarrollo del F-35 desde 1997, con otro pago multimillonario en las próximas semanas. La aeronave de tipo"caza furtiva" está siendo utilizada por EE. UU. y muchos otros aliados.


Muchos observadores habían visto al Boeing Super Hornet y al F-35 como la única competencia real debido a la estrecha relación de Canadá con Estados Unidos, que incluye el uso conjunto de aviones de combate para defender el espacio aéreo norteamericano a diario.


Esas percepciones solo se amplificaron después de que otras dos empresas europeas abandonaron la competencia antes de que comenzara, quejándose de que los requisitos del gobierno habían favorecido a sus rivales estadounidenses.


En particular, tanto Airbus como Dassault se habían quejado de lo que consideraban requisitos onerosos asociados con la adaptación de sus aviones, el Eurofighter y el Rafale, respectivamente, para cumplir con los requisitos de intercambio de inteligencia de Canadá.

Esos requisitos incluían garantizar que su avión pudiera integrarse con la red de inteligencia de alto secreto entre Canadá y EE. UU. conocida como "Two Eyes", que se utiliza para defender América del Norte.


Por otro lado, en cuanto a Suecia, que no es miembro de la OTAN ni de Norad; el comando de defensa conjunto canadiense-estadounidense responsable de proteger el continente de las amenazas extranjeras, se generaron dudas sobre la compatibilidad del Gripen con los aviones estadounidenses.


Airbus, que se retiró de la licitación en agosto de 2019, también expresó su frustración por la decisión del gobierno de cambiar una política de larga data que exige que los postores de contratos militares se comprometan legalmente a invertir en Canadá. Ese cambio siguió a las quejas de EE. UU. de que la política anterior violaba un acuerdo que Canadá firmó en 2006 para convertirse en uno de los nueve países socios en el desarrollo del F-35. El acuerdo dice que las empresas de los países socios competirán por el trabajo.


Por lo tanto, muchos se sorprendieron cuando Boeing fue expulsado de la competencia en diciembre, preparando el escenario para una pelea final entre el F-35 y el Gripen.



ARTÍCULO POR: LEE BERTHIAUME

FOTOGRAFÍA: ADRIAN WYLD

EDICIÓN Y TRADUCCIÓN POR: ELIANA GONZÁLEZ


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