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Refugiados ucranianos hablan de bombas, ciudades medio vacías y hambre

Yulia Bondarieva pasó 10 días en un sótano mientras los aviones rusos sobrevolaban y las bombas caían sobre la ciudad ucraniana de Kharkiv. Habiendo llegado a un lugar seguro en Polonia, el único deseo de Bondarieva ahora es que su hermana gemela en la ciudad sitiada de Mariupol también salga de allí.


Ucranianos que escapan de la ciudad sitiada de Mariupol junto con otros pasajeros de Zaporizhzhia se reúnen en el andén de una estación de tren después de llegar a Lviv, en el oeste de Ucrania, el domingo 20 de marzo de 2022.
Ucranianos que escapan de la ciudad sitiada de Mariupol junto con otros pasajeros de Zaporizhzhia se reúnen en el andén de una estación de tren después de llegar a Lviv, en el oeste de Ucrania, el domingo 20 de marzo de 2022.

“Han estado en el sótano desde el 24 de febrero, no han salido en absoluto”, dijo Bondarieva. “Se están quedando sin comida y agua”.

Bondarieva logró hablar con su hermana por teléfono. El temor de lo que le sucederá en la ciudad rodeada y bombardeada, que está pasando por algunos de los peores combates de la guerra, ha sido abrumador.


“Ella no sabe cómo salir de la ciudad”, dijo la joven de 24 años después de llegar a la ciudad fronteriza polaca de Medyka.

Las autoridades de Mariupol han dicho que solo alrededor del 10% de la población de la ciudad de 430.000 habitantes logró huir durante la última semana. El Ayuntamiento de Mariupol ha afirmado que varios miles de residentes fueron llevados a Rusia en contra de su voluntad.


Bondarieva dijo que su hermana le habló de "soldados rusos caminando por la ciudad" en Mariupol, y de que a la gente no se le permitía salir. “Los civiles no pueden irse”, dijo. “No les dan nada”.


La batalla por el puerto estratégico en el mar de Azov se desató el lunes.


Soldados rusos y ucranianos han luchado cuadra a cuadra por el control de Mariupol, en donde han muerto al menos 2.300 personas, algunas enterradas en fosas comunes.


La organización de Naciones Unidas ha dicho que casi 3,5 millones de personas han abandonado Ucrania desde el comienzo de la invasión rusa el 24 de febrero, el mayor éxodo de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.


Entre otros casos, Valentina Ketchena llegó en tren a la ciudad polaca de Przemsyl. Nunca pensó que a la edad de 70 años se vería obligada a abandonar su hogar en Kriviy Rig y ver la ciudad en el sur de Ucrania casi desierta mientras la gente huía de la invasión rusa en busca de seguridad.


Kriviy Rig ahora está "medio vacía", dijo Ketchena. Ahora se quedará con unos amigos en Polonia, con la esperanza de volver a casa pronto. “Es un momento muy difícil para todos”.


Zoryana Maksimovich es de la ciudad occidental de Lviv, cerca de la frontera con Polonia. Aunque la ciudad ha visto menos destrucción que otras, Maksimovich dijo que sus hijos están asustados y lloran todas las noches cuando tienen que ir al sótano para protegerse.


“Le dije a mis hijos que vamos a visitar a unos amigos”, dijo la mujer de 40 años. “No entienden claramente lo que está pasando pero dentro de unos días me van a preguntar: ¿En dónde está papá?”.

Como la mayoría de los refugiados, Maksimovich tuvo que huir sin su esposo: los hombres de entre 18 y 60 años tienen prohibido salir del país y se han quedado para luchar. "No sé cómo les voy a explicar lo que sucede", dijo.


Una vez en Polonia, los refugiados pueden solicitar un número de identificación local que les permita trabajar y acceder a servicios sanitarios, sociales y de otro tipo. Irina Cherkas, de 31 años, de la región de Poltava, dijo que temía que sus hijos pudieran ser objeto de ataques rusos.


“Por la seguridad de nuestros hijos, decidimos irnos de Ucrania”, dijo. “Cuando termine la guerra, volveremos a casa inmediatamente”.

Polonia ha acogido a la mayoría de los refugiados ucranianos, más de 2 millones hasta el momento. El domingo por la noche, artistas ucranianos se unieron a sus anfitriones polacos en un evento benéfico que recaudó más de $380.000.


La estrella de la noche fue una niña ucraniana de 7 años, cuyo video cantando una canción de la película "Frozen" en un refugio antiaéreo de Kiev se volvió viral y atrajo la simpatía internacional.


Con un vestido tradicional blanco bordado, Amellia Anisovych, que escapó a Polonia con su abuela y su hermano, cantó el himno ucraniano con una voz clara y dulce mientras miles de personas en la audiencia agitaban las luces de sus teléfonos celulares en respuesta.



ARTÍCULO POR: SADJAN NEDELJKOVIC

FOTOGRAFÍA: BERNAT ARMANGUE

EDICIÓN Y TRADUCCIÓN POR: ELIANA GONZÁLEZ



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