• Eliana González

Contra todo pronóstico, Cuba podría convertirse en una potencia de vacunas contra el COVID-19

La nación isleña comunista podría estar en la cúspide de un avance singular: convertirse en el país más pequeño del mundo en desarrollar no solo una, sino múltiples vacunas contra el coronavirus.


Una enfermera le toma la presión arterial a un médico tras inyectarle la vacuna experimental contra el coronavirus "Soberana 2" el pasado miércoles en el policlínico Héroes del Corinthia de La Habana.
Una enfermera le toma la presión arterial a un médico tras inyectarle la vacuna experimental contra el coronavirus "Soberana 2" el pasado miércoles en el policlínico Héroes del Corinthia de La Habana.

Se están desarrollando cinco vacunas candidatas en el país, dos en ensayos de última etapa con el objetivo de una implementación más amplia para mayo. En caso de que tuvieran éxito, las vacunas serían una proeza de destreza médica contra todo pronóstico, así como un golpe de relaciones públicas, para un país aislado de 11 millones de habitantes que se agregó nuevamente a la lista de de patrocinadores estatales del terrorismo de Estados Unidos en los últimos días de la administración Trump.


Los funcionarios cubanos dicen que están desarrollando sueros baratos y fáciles de almacenar. Pueden durar semanas a temperatura ambiente y en almacenamiento a largo plazo de hasta 46,4 grados, lo que potencialmente los convierte en una opción viable para los países tropicales de bajos ingresos que están rezagados en el tema de la vacunación contra el COVID-19 en comparación con naciones más grandes y ricas.


Estas vacunas también podrían convertir a Cuba en el farmacéutico de las naciones agrupadas por Washington en el "Eje del mal" y la "Troika de la tiranía". Irán y Venezuela han firmado acuerdos de vacunas con La Habana. Irán acordó albergar una prueba de Fase 3 de uno de los candidatos más prometedores de Cuba, la Soberana 2, como parte de un acuerdo de transferencia de tecnología que podría ver millones de dosis fabricadas en Irán.


"Tenemos una gran confianza en la ciencia médica y la biotecnología cubanas", dijo el canciller venezolano Jorge Arreaza a The Washington Post esta semana. “No solo será fundamental para Venezuela, sino para América. Será la verdadera solución para nuestra gente”.

Eso podría dar prestigio a un gobierno bajo fuego por la represión en los últimos meses de las protestas por la libertad de expresión lideradas por artistas, poetas y activistas por los derechos de los homosexuales, conocido como el movimiento San Isidro.


“A la vista del público, suavizaría la imagen de un país que está siendo acusado de hacer cosas bastante malas”, dijo Eric Farnsworth, crítico del gobierno cubano y vicepresidente del Consejo de las Américas y la Sociedad de las Américas. “Socava el mensaje de que Cuba es un país ampliamente autoritario que no puede producir nada bueno”.

Si los ensayos de Fase 3 son positivos, dijeron las autoridades cubanas esta semana, pasarían a un vasto "estudio de intervención" que inocularía a casi todos los residentes de La Habana, o 1,7 millones de personas, para mayo. Para el mes de agosto, su objetivo sería llegar al 60 por ciento de la población nacional y el resto recibiría dosis para fin de año.


Si se alcanza, ese ambicioso objetivo podría ubicar a Cuba, un país donde el investigador científico promedio gana alrededor de $ 250 al mes, entre las primeras naciones del mundo en alcanzar la inmunidad colectiva, lo que la coloca en una posición para atraer turistas de vacunas y exportar excedentes de lo que los funcionarios afirman que podrían llegar a 100 millones de dosis para fin de año.


“La principal contribución será inmunizar a toda la población cubana y controlar la transmisión del virus”, dijo la semana pasada Eduardo Martínez Díaz, presidente de BioCubaFarma, el conglomerado estatal que supervisa el desarrollo de la vacuna en Cuba. “El país podrá volver a la normalidad y será seguro para quienes quieran y decidan visitar la isla”.

Para Cuba, sucedería en un momento crítico. Después de tasas de infección relativamente bajas el año pasado, las cifras de coronavirus de la isla se han disparado en las últimas semanas, lo que la convierte en uno de varios nuevos puntos críticos en América Latina. Pero algunos críticos advierten que el gobierno podría estar actuando demasiado rápido, impulsando una vacuna experimental en una amplia población en un esfuerzo por recuperar rápidamente los dólares de turistas perdidos.


“Esta no es una vacuna probada”, advirtió Norges Rodríguez, cofundador de YucaByte, un sitio web sobre asuntos cubanos. “Están utilizando a la gente para probar esto, y luego hacen que los turistas vengan a buscarlo. Es muy extraño que quieran hacer esto a una escala tan grande tan pronto".

Cuba ha sugerido que proporcionará sus vacunas gratis o por un precio muy reducido a las naciones más pobres. Pero podría cobrar una prima a otros, ganando dinero de una manera similar a las ganancias que obtiene de sus brigadas médicas o de sus equipos de emergencia de médicos y enfermeras, con experiencia en la lucha contra brotes mundiales, enviados en grandes cantidades el año pasado para ayudar a los países más afectados por el coronavirus.


Los nombres de las dos vacunas más avanzadas de Cuba son: "Soberana 2", que sugiere la soberanía cubana y "Abdala", palabra tomada de un poema del héroe de la independencia cubana José Martí; nombres que parecen destinados a conmover los corazones y las mentes cubanas.


ARTÍCULO POR: ANTHONY FAIOLA Y ANA VANESSA HERRERO

FOTOGRAFÍA: RAMÓN ESPINOSA

EDICIÓN Y TRADUCCIÓN POR: ELIANA GONZÁLEZ


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