• Eliana González

EE. UU. establece un nuevo curso en su inmigración

Si bien Biden ha dado algunos pasos importantes en sus primeras semanas en el cargo para revertir las políticas de inmigración de línea dura de Trump, su administración no ha levantado algunas de las barreras más importantes para los solicitantes de asilo.


En esta foto de archivo del 18 de noviembre de 2020, una niña juega en un campamento para solicitantes de asilo en el límite de Estados Unidos, en Matamoros, México.
En esta foto de archivo del 18 de noviembre de 2020, una niña juega en un campamento para solicitantes de asilo en el límite de Estados Unidos, en Matamoros, México.

De hecho, se está desalentando a la gente a ir al país, con la esperanza de evitar lo que sucedió tanto con Trump como con el expresidente Barack Obama: agentes fronterizos que se ven abrumados por migrantes, incluidos muchos centroamericanos con niños.


Desafortunadamente ese mensaje no ha llegado a todos. Más personas han estado llegando a un campamento en Matamoros, México, una ciudad peligrosa al sur de la frontera de Texas donde cientos de solicitantes de asilo han estado esperando bajo el programa "Permanecer en México" de Trump.


Es posible que se produzcan aún más de estos casos después de que la administración de Biden anunciara el viernes que permitiría poco a poco el ingreso de unas 25.000 personas a Estados Unidos a medida que se revisan sus casos. El primer grupo se espera para el 19 de febrero.


Durante años, los solicitantes de asilo que alcanzaron el umbral inicial de demostrar un "temor creíble" de persecución en su país de origen, generalmente podían permanecer en Estados Unidos hasta que un juez de inmigración decidiera si calificaban para la residencia permanente, lo que puede llevar años.


Los funcionarios de la administración Trump creían que muchas solicitudes de asilo eran fraudulentas o carecían de mérito, presentadas por personas que simplemente buscaban permanecer en los EE. UU.; pero el tema es mucho más complejo; ya que decenas de miles de personas huyen de pandillas violentas, desastres naturales y agitación política.


La administración Biden ha firmado varias órdenes ejecutivas sobre inmigración, que incluyen permitir la entrada de más refugiados y establecer un grupo de trabajo para encontrar a los padres de unos 600 niños que fueron separados bajo políticas deTrump y que aún no se han reunido. Pero el mandatario no ha puesto fin a una orden de salud pública que Trump emitió al comienzo de la pandemia de coronavirus que permite a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU. expulsar de inmediato a casi todos, incluidos los solicitantes de asilo.


Mientras tanto, la presión aumenta; pues la cantidad de personas detenidas en la frontera ha aumentado desde enero, aunque está por debajo de algunos períodos anteriores. Las autoridades dicen que muchos son capturados y devueltos varias veces.


Para complicar las cosas, una ley entró en vigencia en México que prohíbe mantener a los niños en los centros de detención de migrantes, y Estados Unidos ha dejado de enviar a algunas familias a lo largo de partes de la frontera. CBP, que no tiene capacidad para retener a las familias debido al COVID-19, en las últimas semanas ha liberado a decenas de personas en los Estados Unidos con instrucciones de comparecer ante el tribunal más tarde. Las autoridades temen que a medida que se corra la voz de esos comunicados, vendrá más gente.


Pero el asilo no es el único problema de inmigración que crea vientos en contra para la administración de Biden. Texas y Arizona han presentado una demanda para detener la moratoria de deportación de 100 días de Biden, la cual fue suspendida por un juez temporalmente. Los oficiales de inmigración y aduanas y el cumplimiento de la ley se quejan de las reglas propuestas para centrarse en detener y expulsar ilegalmente a personas en el país que representan una amenaza para la seguridad nacional o han sido condenadas por delitos más graves.



ARTÍCULO POR: ELLIOT SPAGAT Y BEN FOX

FOTOGRAFÍA: ERIC GAY

EDICIÓN Y TRADUCCIÓN POR: ELIANA GONZÁLEZ


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